¿Por qué el dolor vuelve después del fisio? Aliviar el síntoma es solo una parte del tratamiento
Cuando sentimos dolor queremos que desaparezca cuanto antes. Llegamos a la consulta del fisioterapeuta esperando que después de una sesión el problema haya terminado.
Pero ¿qué ocurre cuando el dolor mejora y unas semanas después vuelve a aparecer?
Esta es una de las cuestiones que más intento explicar a mis pacientes en Jesús Dorado · Fisioterapia en Equilibrio. Hay situaciones puntuales que pueden responder muy bien a un tratamiento concreto, pero existen otras molestias que se han ido desarrollando durante meses o incluso años y que requieren algo más que aliviar el síntoma.
La fisioterapia no es solamente recibir un masaje
Todavía existe una idea bastante extendida de la fisioterapia: llegar a consulta, tumbarse en una camilla, recibir un masaje intenso y marcharse esperando que todo esté solucionado.
El tratamiento manual puede formar parte de la fisioterapia, pero reducir toda nuestra profesión a eso sería quedarse únicamente con una pequeña parte.
Dependiendo de cada paciente podemos necesitar trabajar movilidad, fuerza, estabilidad, determinados tejidos o patrones de movimiento.
Y aquí aparece una idea fundamental: tratar el dolor y trabajar sobre los factores que pueden estar favoreciendo ese dolor no siempre son lo mismo.
Primero debemos controlar el dolor
Esto tampoco significa que cuando una persona llega con dolor tengamos que olvidarnos de su síntoma y empezar inmediatamente a hacer ejercicios.
Todo lo contrario.
Si un paciente llega muy dolorido, mi primera preocupación es ayudarle.
El dolor puede dificultar el movimiento y alterar la activación muscular. Por eso puede ser necesario dedicar las primeras sesiones a reducir los síntomas y conseguir que la persona vuelva a moverse con mayor comodidad.
A partir de ahí podremos valorar cómo avanzar.
¿Por qué algunos dolores necesitan más tiempo?
Hay problemas que aparecen de forma puntual. Una sobrecarga después de una actividad concreta, por ejemplo, puede necesitar únicamente una intervención específica.
Pero otras molestias tienen detrás una historia completamente diferente.
Podemos encontrar:
- Acortamientos musculares.
- Falta de movilidad.
- Debilidad muscular.
- Alteraciones posturales.
- Falta de estabilidad.
- Hábitos mantenidos durante mucho tiempo.
Si llevamos años generando determinadas adaptaciones, no podemos esperar modificarlas completamente en unos minutos.
El objetivo no debería ser solamente que hoy duela menos
Supongamos que conseguimos aliviar el dolor durante una sesión.
El paciente vuelve a su vida habitual, mantiene exactamente los mismos hábitos y no realiza ningún trabajo complementario.
¿Qué puede ocurrir?
Que pasado un tiempo vuelva a aparecer el mismo síntoma.
Por eso uno de nuestros objetivos puede ser intentar que esas recaídas sean progresivamente menos frecuentes.
Si antes necesitabas acudir cada dos semanas, buscamos que puedas hacerlo cada seis semanas. Después, quizás cada dos o tres meses.
No se trata de prometer resultados ni establecer tiempos iguales para todos, sino de mejorar progresivamente la capacidad del cuerpo y la autonomía del paciente.
El paciente también forma parte del tratamiento
Esta es probablemente una de las partes más importantes de mi forma de trabajar.
El fisioterapeuta puede valorar, tratar, explicar y pautar ejercicios.
Pero existe una parte que únicamente puede hacer el paciente.
El trabajo continúa fuera de la clínica
Los ejercicios pautados, los cambios de determinados hábitos y la constancia forman parte del proceso.
No necesito que el paciente se convierta en fisioterapeuta.
Necesito que comprenda por qué estamos trabajando determinadas cosas y qué puede hacer para ayudarse.
Ese conocimiento también proporciona autonomía.
No todos los pacientes necesitan lo mismo
Y aquí debemos evitar caer en el extremo contrario.
No todas las personas que entran en una clínica necesitan varias sesiones, un programa de ejercicios y meses de seguimiento.
Una persona fuerte, activa y equilibrada puede sufrir una sobrecarga puntual. Quizá necesite tratamiento manual, punción seca u otra intervención adecuada a su caso y no necesite nada más.
Por eso la valoración individual es fundamental.
Una fisioterapia basada en acompañar y explicar
En Fisioterapia en Equilibrio quiero que el paciente entienda qué estamos haciendo y por qué.
Mi objetivo inicial será ayudarte con el problema que te ha traído a consulta. Después, si tu situación requiere un trabajo más profundo, podremos plantearlo juntos.
Sin milagros y sin soluciones universales.
Con valoración, tratamiento, ejercicio cuando sea necesario y participación activa.
Porque conseguir cambios en problemas que llevan mucho tiempo desarrollándose también necesita tiempo.
¿Necesitas que valoremos tu caso?
Si tienes un dolor que desaparece y vuelve constantemente, o llevas tiempo intentando solucionar una molestia sin entender por qué reaparece, podemos estudiar tu situación.
Jesús Dorado · Fisioterapia en Equilibrio
Calle Francesc Ferrer Pastor 21, Bajo
46470 Catarroja (Valencia)
WhatsApp: 639 25 12 99
Cada caso es diferente y no todas las personas responden de la misma manera. La valoración individual y la colaboración del paciente con los ejercicios pautados son fundamentales para decidir cómo abordar cada situación.